ANETO - Agosto 2006
ASCENSION AL ANETO
El pasado año 2006 y una vez finalizada la temporada de excursiones, realizamos, junto con otros dos compañeros, la salida a los Pirineos que teníamos planeada, intentar nuevamente la subida al monte ANETO de 3404 metros (altura máxima de los Pirineos y segundo de la Peninsula) sito en el macizo de la Maladeta, en los Pirineos Aragoneses para poder sacarnos la espina que manteníamos desde 1998, año en que, debido a las condiciones meteorológicas (lluvia, nevisca y viento) no pudimos coronar dicha cima.
Conforme lo planeado en la segunda quincena de Agosto, emprendimos viaje hacia Benasque a 1138 m (provincia de Huesca) pueblo base para nuestra aventura pirenaica.
Iniciamos el recorrido a pié hacia el antiguo refugio de la Renclusa, siguiendo el valle de Benasque, dejando a nuestra espalda el pantano de Paso Nuevo, los baños y hospital de Benasque, este último a 1740 metros y con fecha de construcción en el año 1758, llegando a la zona de la Besurta.
Hicimos noche en el viejo refugio de la Renclusa, a 2136 metros y sito en la ladera norte de la Maladeta, que ha sido desde siempre la base principal para la subida al Aneto, ello es un decir, mas bien una noche en vela, toda una aventura con ruidos, cambios de litera, ronquidos, etc., que pasamos con otros montañeros ansiosos igual que nosotros de iniciar la ascensión.
De madrugada iniciamos el clásico itinerario que va remontando la ladera norte de la montaña, seguimos trazos de caminos señalizados por “fites” (quillons, en aragonés) llegando al Portillón Inferior (2818 m) desde donde vimos ya el glaciar (glacera) que nos separa de la cumbre, en la misma dirección llegamos al Portillón Superior (2908 m).
Vemos ya en toda su extensión el glaciar que debemos atravesar, culminación de un recorrido descarnado con grandes desniveles, piedras, rocas, etc., y que continua hasta la Collada Tres Coronas (3173 m) y donde, aparte del uso del piolet debemos empezar a usar los grampones, entramos en un pequeño caos en que cada grupo va por el sitio que cree mejor, dado que la fisonomía del terreno y algunas cosas cambian de un año otro por las condiciones climatológicas.
Por toda esta zona tuve varias veces la tentación de abandonar ante la dureza del recorrido, si bien no sucumbí a la misma, a pesar de irse incrementando cada vez más la pendiente del glaciar, a medida que nos acercamos a la cima, una vez traspasado el glaciar (gelera), nos aparece la cúspide y para llegar a la misma debemos cruzar el famoso “paso de Mahoma”, afilada cresta de unos 30/40 metros de longitud y que pasamos con el uso de las manos y alguna que otra cuerda.
Alcanzamos la cúspide, “FEIM CIM”, la alegría es múltiple, satisfacción personal tras el esfuerzo realizado, hemos alcanzado los 3404 m, la espina de 1998, recordar a los amigos que lo intentaron con nosotros y, como no, contemplar la inmensidad de montañas que se extienden a lo largo y ancho de nuestra vista, ello en un día soleado, lo que le da más realce, pensar que estamos en el “sostre de los Pirineos”, por debajo nuestro multitud de montes todos con alturas superiores a los 3000 m.
Un rato de descanso y bajar, casi tan difícil como el subir, terreno áspero, pedregoso, elevado desnivel y con el añadido del cansancio acumulado, pero con la satisfacción del objetivo cumplido.
Autor TOMEU BALLESTER


